China vs EEUU ¿Quién ganó?

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Desde que en marzo de 2018, el presidente Donald Trump anunció la imposición de aranceles de 50 mil millones de dólares  a los productos chinos; argumentando prácticas desleales de comercio, robo de propiedad intelectual y transferencia forzada de tecnología americana a China; se desató un enfrentamiento sostenido entre los dos gigantes económicos globales.

En represalia a lo anterior, China impuso aranceles a más de 128 productos estadounidenses; en particular la soja, una de las principales exportaciones de Estados Unidos a China.

La estafa china

El viceprimer ministro de China, Liu He, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmaron un acuerdo comercial parcial en la Casa Blanca el 15 de enero.Credit…Pete Marovich para The New York Times

En 2018, Trump pretendió reducir el déficit comercial de EEUU, y promover la producción manufacturera nacional; acabar con la “estafa”, que según él, cometía el gigante asiático en contra de la nación norteamericana.

Todo esto, enmarcado dentro de la política proteccionista conocida como America first (América primero, en español). En una declaración formal, Trump dijo que la propuesta de aranceles fue “una respuesta a las prácticas comerciales desleales de China a lo largo de los años”; incluyendo el robo de propiedad intelectual. De esta manera el mandatario estadounidense trataba de proteger las empresas y empleos de los americanos.

China agresiva

A pesar de la retórica de Donald Trump acerca de derrotar a China en esta especie de nueva guerra fría, lo cierto es que China se ha mostrado más agresiva que nunca; en donde no tuvo reparos en acosar, perseguir, encarcelar a sus enemigos sin que los EEUU pudieran hacer algo efectivo para impedirlo.

El gobierno del presidente saliente determinó que el gobierno chino ha cometido “genocidio y crímenes contra la Humanidad” en su campaña de represión de la etnia musulmana uigur en la convulsa región de Xinjiang, en el oeste del país asiático.

Desde que el presidente chino, Xi Jinping, tomó el poder ha elaborado un gobierno mas personalista y autoritario. La tendencia de sus antecesores desde  Deng Xiaoping hasta Hu Hintao, fue la de construir un  Estado chino enfocado a crecer económicamente; para facilitar la modernización de la nación oriental.

Pero, durante el 2020 China aplastó las libertades individuales en Hong Kong, acabando con la situación de un país, dos sistemas, de la ex-colonia británica.

Desde hace varios meses, Hong Kong es objeto de un firme control por parte del poder central chino, que respondió al inmenso movimiento de protesta del 2019 imponiendo a la región semiautónoma una ley draconiana sobre seguridad nacional.

Además, aumentó su presión sobre Taiwan, a la que considera una provincia rebelde; respondió duramente y con descaro las acusaciones del presidente Trump; envió a campos de concentración a una minoría étnica, los uigures, para su reeducación; también, envió tropas a su frontera con India e impuso una serie de medidas de castigo comercial en contra de Australia.

China contra viento y marea

China terminó el 2020, el año del Covid-19 mucho más fuerte que muchos países, incluyendo a los Estados Unidos. El país milenario, es una de las pocas economías a nivel mundial que terminó el año con un crecimiento positivo; además de reforzar su papel en el comercio mundial; y reafirmó su labor como la fábrica del mundo.

Mientras la mayoría de las economías, incluyendo países desarrollados, estuvieron luchando por sobrevivir ante la recesión; que significó el cierre de las actividades para frenar el coronavirus, China anunció en diciembre pasado la erradicación de la pobreza extrema.

A pesar de la poca transparencia de la información oficial china, los expertos dicen que es muy probable que esto sea cierto. Ya desde los 90, la pobreza en China ha tenido un declive continuo y sostenido.

Según el Banco Mundial, en los últimos 40 años, 800 millones de chinos han abandonado la pobreza. Y ahora, según el gobierno chino, ya no hay cordones de pobreza extrema; a pesar que sigue habiendo pobres en el país asiático.

En la gráfica se señala con linea roja el declive del porcentaje de población considerada como pobreza extrema, según los estándares internacionales. En azul se ven las barras que indican la cantidad de dinero (yuanes) que ha invertido el gobierno chino en la erradicación de la pobreza. Fuente: The Economist, World Bank.

Hay que tomar en consideración que en 1978, poco después de la muerte del fundador de la República Popular China, Mao Tse Tung, la inmensa mayoría de los chinos vivían en condiciones de pobreza extrema.

China contra el coronavirus

China fue el primer país golpeado por la pandemia del Covid-19. El comienzo del brote se localizó en ese país; e inmediatamente el gobierno chino aplicó medidas extremas y agresivas para el confinamiento de las personas; todo esto violando las libertades individuales de las personas y aplicando métodos inhumanos y crueles para aislar a enfermos que murieron sin atención médica en sus casas.

Calles con barricadas, puntos de control a lo largo de toda la ciudad de Wuhan, puertas de casas y edificios selladas para evitar que las personas salieran. Hasta casos de muerte por inanición se reportaron; eso sí, a través de pocas fuentes sin confirmar porque  la información es altamente controlada por el gobierno chino.

La economía china en 2020

El gobierno chino no solo frenó la propagación del virus, sino que además logró una recuperación acelerada de su economía; luego de un duro golpe que lo hizo retroceder a niveles de hace 30 años. Los datos oficiales chinos presentan una serie de dudas; pero los expertos confirman los resultados a través de datos alternativos como la evolución de los préstamos bancarios, la producción de electricidad, la actividad portuaria, las exportaciones, etc. Y todos apuntan que China cerró el 2020 con una economía totalmente recuperada.

Estados Unidos derrotado en la guerra comercial

En 2018, Donald Trump escribió en Twitter: “Cuando un pais (Estados Unidos) está perdiendo muchos miles de millones de dólares en comercio, con virtualmente todos los países con los que hace negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”.

Sin embargo, los hechos han sido diferentes a las palabras del ex mandatario. Inmediatamente después de estas aseveraciones de Trump, Estados Unidos implementó una serie de aranceles a los productos chinos, que hacía mas cara su importación hacia la potencia americana, tratando de proteger la industria nacional.

A pesar de estas medidas, los resultados no han sido los esperados. Mientras el déficit comercial de los Estados Unidos batió records en cuanto a porcentaje negativo, el peso de China en el comercio mundial apenas se ha resentido. Incluso el volumen de las exportaciones chinas ha superado en el 2020 el nivel que tenían antes de la guerra comercial.

En la gráfica se visualiza cómo desde 2016, la balanza comercial de EEUU acentuó su declive, hasta que en 2018 logró un breve repunte; sin embargo, 2020 presentó una caída estrepitosa en el comercio norteamericano. Fuentes: Departamento de Comercio de los EEUU.

El déficit comercial es la diferencia entre la cantidad de productos que un país importa de otros países y la cantidad de productos que exporta a otros países. Reducir esa brecha era una parte clave de las políticas comerciales del presidente Trump.

China importa más productos hacia Estados Unidos hoy en día que cuando Trump impuso los aranceles sobre sus productos. China, a finales de 2020, ha logrado el segundo mayor superávit de su historia. Más de 535 millones de dólares. La demanda de productos chinos es tan elevada que la capacidad portuaria ha quedado corta para manejar el volumen de mercancía que se requiere.

En pocas palabras, los enormes esfuerzos de Trump que han afectado a los consumidores, comerciantes, empresas y productores nacionales, en la búsqueda de un triunfo sobre China, no han valido de nada.

Mientras que las cadenas de producción en varios países se vieron disminuídas por el cierre de sus economías; y hubo problemas de abastecimiento, China rápidamente se recuperó; y logró aumentar su capacidad como suplidor de productos manufacturados a nivel mundial.

Una encuesta realizada por el banco de inversión HSBC, realizada en noviembre entre mas de 1.100 corporaciones globales, demostró que el 75% de las grandes empresas industriales  esperan incrementar sus inversiones directas en China. Esto incluye al 70% de las empresas estadounidenses.

El triunfo de Xi Jinping

El 15 de noviembre 2020 se anunció un acuerdo histórico; quizás la mayor victoria política de Xi Jinping, el presidente chino. Ese día, 15 países de la región Asia-Pacífico; incluyendo a los tres gigantes asiáticos: China, Corea del Sur y Japón firmaron el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siblas en inglés).

Los países que integran el RCEP son: China, Corea del Sur, Japón, Myanmar, Vietnam, Laos, Camboya, Filipinas, Brunei, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia, Australia y Nueva Zelanda. India aún no pertenece al bloque comercial asiático. Fuente: Banco Mundial.

Ahora, Asia tiene el bloque comercial mas grande del mundo, que abarca más de 2.300 millones de personas y representa el 30% de la economía mundial. Este bloque incipiente replicaría las condiciones alcanzadas por el bloque europeo en cuanto a reglas comunes de comercio fronterizo e inversiones.

Es por eso, que Stuart Tait, Jefe Regional de banca comercial para Asia-Pacífico del HSBC dijo: “El comercio intraasiático, que ya es más grande que el comercio de Asia con América del Norte y Europa juntas, continuará impulsando el crecimiento económico global y desplazando el centro de gravedad económico hacia Asia”.

El tratado asiático coloca a China en una posición privilegiada e imponiendo condiciones muy favorables para ellos. Mientras que Estados Unidos abandonó el tratado Transpacífico (TPP), por orden de Trump porque según él no le convenía.

AHora no sólo el RCEP asiático le da la supremacía comercial a China a nivel mundial; sino que además, a través de los miembros del RCEP que también pertenecen al TPP (del cual EEUU se retiró en 2017) se unen lazos comerciales con el resto de los países americanos del TPP (Canadá, México, Chile y Perú).

Xi Jinping, no sólo logró un acuerdo beneficioso para China, aprovechando la salida de los EEUU; sino que además es un acuerdo más grande y que poco a poco iría integrando cada vez más a los aliados de EEUU en lazos comerciales con China.

Un ejemplo de los beneficios y atractivos de este tratado se pueden ver en Japón. El 86% de las exportaciones japonesas a chinas quedarían libres de impuestos; y en el caso de Corea del Sur, la cifra se eleva a más del 90%.

China no es miembro de la Asociación Transpacífica Integral y Progresista (CPTPP), de la cual Estados Unidos se retiró en 2017. Pero ya existe el Tratado de Libre Comercio China-Asean (CAFTA). Con CAFTA y RCEP, China se posicionará mucho mejor en la competencia económica y comercial que Estados Unidos y la UE en la región de Asia y el Pacífico. Esto sería muy beneficioso para China a la hora de gestionar todas sus relaciones tanto con Estados Unidos como con la UE. Las grandes economías RCEP como China y Japón, por supuesto, podrán desempeñar algunos roles dominantes dentro de la RCEP. Pero otros participantes podrían usar RCEP para contener a China y Japón dentro de las reglas comúnmente aceptadas, algo que hasta ahora Estados Unidos y la UE no han logrado con disputas comerciales o sanciones o incluso guerras comerciales.

Lo que implica que aunque el presidente Joe Biden quiera volver al TPP, la capacidad de negociación y de influencia de los EEUU en la región no serán lo mismo. Además, hace poco China anunció su intención de solicitar su ingreso al TPP, lo cual haría que se convirtiera en el líder de los dos acuerdos comerciales más grandes y beneficiosos del mundo; mientras que EEUU no forma parte de ninguno de ellos.

Bofetada europea a los EEUU

El presidente chino, Xi Jinping, durante la videoconferencia del 30 de diciembre con los líderes de la Unión Europea. LI XUEREN / AP

El 30 de diciembre de 2020, casi finalizando el año más caótico para la mayoría de los países, debido a la pandemia; se anunció, tras 6 años de negociaciones, un acuerdo de inversión entre China y la Unión Europea; facilitará las inversiones de las empresas europeas en China.

Este acuerdo incluye el sector del automóvil, que es clave para la industria alemana. Por ejemplo, Volkswagen está invirtiendo mas de 2 mil millones de dólares en la industria de carros eléctricos en China.

Esto ha significado un duro golpe para el nuevo presidente Joe Biden; se le había pedido a la Unión Europea que no firmara ése acuerdo. El pedido lo hizo Jake Sullivan, Asesor de Seguridad Nacional de Biden. La intención de los EEUU era que la Unión Europea negociara en conjunto con ellos frente a China; sin embargo, Europa prefirió negociar en solitario con los asiáticos.

“El acuerdo profundizará los lazos económicos entre China y la Unión Europea, siendo la negociación de un acuerdo de libre comercio el siguiente paso esperado”, así declaró Wu Xinbo, director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad de Fudan en Shangai.

Mientras tanto el columnista del Financial Times, Gideon Rachman aseguró lo siguiente: “Incluso en el orden geopolítico actual, China ha demostrado repetidamente su voluntad de usar su poder económico como arma estratégica. Al profundizar su dependencia económica de China; sin coordinar su política con otras democracias, las naciones europeas están aumentando su vulnerabilidad a la presión de Beijing”.

Finanzas chinas

Apesar de todos los esfuerzos del presidente Trump, China ha logrado una integración financiera con el resto del mundo. Las tenencias extranjeras de bonos chinos se dispararon en 2020 un 49% con respecto al año anterior.

Gráfica que muestra el crecimiento de la tenencia de bonos y acciones chinas por parte de inversores extranjeros, representados en billones de dólares. Fuente: Banco Popular de China / Wind Financial Information.

Esto se ve impulsado por las facilidades que ha dado el gobierno chino a inversionistas foráneos; para comprar acciones de empresas chinas cotizadas en bolsa. De esta manera el dinero occidental está financiando la economía china de una manera cada vez mayor.

Larry Fink, Presidente y CEO de BlackRock dijo: “Sigo creyendo firmemente que China será una de las mayores oportunidades para BlackRock a largo plazo; tanto para los administradores de activos como para los inversores”. BlackRock es la empresa de gestión de activos más grande del mundo.

Alerta con las amenazas

Gracias al crecimiento sostenido de las últimas décadas, China cuenta hoy con la segunda mayor economía del mundo, el mayor superávit comercial, las mayores reservas financieras, y hasta la flota marina de guerra más grande del mundo, en número de embarcaciones. Sin embargo, el militarismo y el autoritarismo de Xi Jinping plantea muchos retos.

La economía de China lucha contra la deuda pública, la falta de productividad, la ineficiencia de las empresas estatales, y la devaluación del yuan. Fuente: CNN-Banco Mundial.

Desde el 2007, la tasa de crecimiento se ha desplomado casi a la mitad; la productividad se ha reducido; la fuga de capital humano sigue siendo importante; y la deuda en circulación se ha multiplicado por 8, especialmente en las ineficientes empresas públicas.

A pesar que el crecimiento chino pudiera parecer deslumbrante, comparado con los crecimientos de Japón desde 1954, Taiwán desde 1960 y Corea del Sur desde 1962, el de China se ve muy lento aún.

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